Con la nieve

PANO_20160327_135242Se paró el tiempo
Los cárabos blanquecinos miraron sin parpadeo
tartamudearon mi nombre entre las voces de la noche
Los balizas señalaron un cruce
en el tiempo llamado dolor,
lleno de rostros sedientos y hambrientos de un justo.
Olvidar es impensable,
el frío no deja olvidar
deslumbra e ilumina los sitios oscuros.
La nieve se desliza sobre nosotros como una araña
Y arrastra los pálidos rostros
de un invierno de amores congelados.
Cris (del poemario compartido “Encuentro entre versos” 2014)

Nota al poema: La voz trémula del cárabo la escuchamos en un lugar mágico donde los haya, como corresponde a un sonido lúgubre lleno de poesía y encanto como casi todas las maravillas vividas. El cárabo abunda en los bosques de los valles pasiegos. Buena señal de su calidad y valor, porque esta nocturna de ojos negros solo ama los árboles maduros, con heridas de guerra que hayan derivado en grandes oquedades, que son los que dan seguridad cuando una se acurruca en ellos.

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